sábado, 8 de febrero de 2014

BARRANCO LA MINA-PARADOR DE TEJEDA


Una de las consecuencias de la conquista de Gran Canaria, 1477/1483, fue el reparto de la tierra y de las aguas de la zona de la cumbre de la isla. Para su aprovechamiento se construyeron minas para captarla, largas acequias y canales para transportarla hasta las tierras bajas así como elementos para su distribución.
El Barranco de la Mina toma el nombre de una mina que trasvasa aguas de la cuenca de Tejeda a la de Guiniguada y que mantiene, a su vez, el pequeño curso de agua permanente.
Durante este recorrido el paisaje se caracteriza por sus elevadas pendientes, las cuales nos ofrecerán buenas panorámicas de los hermosos bancales con los que se salva la pronunciada inclinación de las laderas. La gran demanda de terrenos para la agricultura obligó a roturar al máximo el terreno dando como resultado el aterrazamiento en bancales o cadenas, obras de ingeniería popular.
La ruta está salpicada por un rico patrimonio agrícola y etnográfico, que nos evoca la laboriosidad de los agricultores, basada en técnicas tradicionales trasmitidas de padres a hijos, conservando una buena parte de los valores tradicionales de esta zona rural.
La abundante vegetación, el cantar de los pájaros, varios saltos de agua encajonados en la roca volcánica y el agua corriendo por el fondo del barranco, nos acompañarán a igual que un pequeño bosque de pinos canarios durante una gran parte del recorrido.




sábado, 25 de enero de 2014

LA PEOR LUNA DE MIEL DE LA HISTORIA

luna miel


La pareja sueca formada por Erika y Estefan se casó a finales del 2010 inició su deseada luna de miel. Bastante larga, por cierto. Al parecer su situación económica es bastante desahogada.
Acompañados de la pequeña Elinor, la primera incidencia la tuvieron que sufrir en los aeropuertos alemanes, donde permanecieron varios días retenidos, por culpa que la denominada “tormenta de nieve del siglo” (Munich). Pusieron rumbo a Bali donde, en lugar de encontrar el sol y las playas paradisíacas que buscaban, encontraron un terrorífico temporal de lluvias Monzónicas.
Decidieron desplazarse hasta Australia para aprovechar el verano austral, pero allí se toparon con impresionantes incendios forestales (Perth), inundaciones (Brisbane) y un ciclón (Caims) que les obligó a cambiar el hotel de sus sueños por un refugio. Cambiaron de isla y llegaron a Nueva Zelanda, aterrizando en Christchuch unas horas después de que sufrieran el mayor terremoto de su historia.
La última etapa de su luna de miel tampoco ha sido mucho mejor, ya que llegaron a Tokio dos días antes del gran terremoto, con el posterior maremoto y alerta nuclear.
El próximo viaje que tienen previsto realizar será este verano a la isla antillana de Aruba. Esperemos que tarden en elegir a nuestro país como destino vacacional.

    domingo, 12 de enero de 2014

    PRIMERA SALIDA EN MOTO DEL 2014

    Primera salida del año con un tiempo soleado después de la tormenta. Con una buena ruta y paso obligado a ver la Virgen del Pino se pasó una mañana fantástica por las carreteras del centro de Gran Canaria.










    sábado, 4 de enero de 2014

    SECRETOS ANTIGUOS DEL MAIPÉS DE AGAETE

    Justo al pie del Pinar de Tamadaba, en el noroeste de la isla, se encuentra el Parque Arqueológico del Maipés. Enclavado en el pueblo de Agaete, en el camino al Valle, el Maipés es un lugar sagrado que parece escondido por la lava de un volcán. 

    El Maipés de Agaete es un excepcional recurso patrimonial de la isla, ahora habilitado para su visita. Un espacio declarado por su alto valor arqueológico como Bien de Interés Cultural en el año 1974. Ahora cuenta con un centro de Interpretación para el visitante y con varios recorridos habilitados por el entorno del Parque.
    Un cementerio con cerca de 700 tumbas, en grandes túmulos de 8 metros de diámetro y 3 metros de altura, construidos con piedras volcánicas.
    Son un recuerdo directo de los primeros habitantes de Gran Canaria, con enterramientos de más de 1.300 años de antigüedad en algunos casos, que marcan las huellas de la antigua sociedad aborigen.
    Junto a su fuerte valor patrimonial, el Maipés de Agaete es un espacio de extraña belleza. Situado bajo las espectaculares paredes sobre las que crece el Pinar de Tamadaba, con un gigantesco fondo de piedra que se levanta como solemne escenario. 












    viernes, 3 de enero de 2014

    El final feliz del soldado sin testículo, una joven embarazada y la bala


    El 14 de noviembre de 1874 en la localidad estadounidense de Vicksburg el doctor T. G. Capers publicó un artículo en el “American Medical Weekly” en que daba fe de haber sido testigo de un hecho que le cambio la vida.
    Todo sucedió en la batalla de Raymond, junto al río Mississippi, (Guerra Civil Americana) el 12 de mayo de 1863. El doctor participaba en la batalla como cirujano cuando llego a la posición de un soldado que casualmente conocía y que estaba herido de bala. La bala le había atravesado el escroto arrancándole casi de cuajo el testículo izquierdo. Mientras en una casa cercana, y entre el sonido de los disparos, el doctor escucho los gritos de lo que parecía ser una chica. Al acercarse a ella, una joven de 17 años, se percató de que también se encontraba herida de bala en el abdomen.
    Seis meses después el doctor volvió a Raymond y allí se encontró con que la chica herida de bala estaba embarazada, aunque tras hablar ella le reconoció que no lo entendía, pues aseguraba no haber tenido relaciones con varón alguno. El doctor obviamente no creyó en su virginidad hasta tres meses después, al cumplirse los nueve meses de embarazo.
    En el parto la chica, que seguía dando por hecho su virginidad, dio a luz un niño de más de tres kilos y medio en una operación que no tuvo complicación. Pero el niño no dejo de quejarse desde su nacimiento y semanas más tarde el doctor Capers opero al bebé. La operación se realizó sin problemas pero el desenlace fue el menos esperado por los que allí se encontraban. El niño tenía dentro de su cuerpo restos  una bala, una bala igual a las utilizadas por el ejército enemigo en la batalla de Raymond, una bala igual a la que había arrancado el testículo de su amigo.
    El doctor no pudo llega a otra conclusión, si la chica se declaraba virgen y su amigo había perdido un testículo, y los dos se encontraban en la misma trayectoria de la bala, esta había dejado embarazada a la muchacha.
    Aclarada la "virginidad" de la joven faltaba notificar su paternidad al soldado, cosa que hizo el doctor.
    El militar no tardo en acercarse al ver a su supuesto hijo y a la madre. Flechazo o bala aquello termino en boda con el resultado de más hijos, esta vez sin proyectil por medio.

    Guerra Civil

















    miércoles, 25 de diciembre de 2013

    UN CUENTO DE NAVIDAD



    Un cuento de Navidad
    En vísperas de Navidad impera una cálida agitación en todos los hogares del mundo. El sentimiento festivo y la alegría de reunirse con la familia traen a mi memoria una historia que me encanta relatar cada año. Es una historia real, aunque parezca increíble. Y da testimonio de que los milagros pueden ocurrir.
    Hace mucho tiempo, un grupo de jóvenes decidió compartir algo de la alegría de la Navidad. Se habían enterado de la existencia de varios niños que pasarían el día de fiesta en el hospital comunitario más cercano. De manera que uno de ellos se disfrazó de Papá Noel, luego compraron varios regalos, los envolvieron y, munidos de sus guitarras y sus dulces voces, se aparecieron por sorpresa en el hospital en la Nochebuena.
    Los niños festejaron alborozados la visita de Papá Noel; cuando el grupo de amigos terminó de distribuir los regalos y de cantar sus villancicos, todos los ojos estaban anegados en lágrimas. De ahí en más, los jóvenes decidieron que representarían el papel de Papá Noel cada año.
    En la Nochebuena siguiente, incluyeron en su visita a las mujeres internadas en el hospital, y al tercer año la invitación se extendió a algunos niños pobres del vecindario.
    En la cuarta Nochebuena, sin embargo, después de realizar la ronda ya habitual, Papá Noel revisó su saco y descubrió que le habían sobrado algunos juguetes. De modo que los amigos se reunieron para deliberar y decidir qué harían con ellos. Alguien mencionó la existencia de un mísero caserío precariamente instalado en las inmediaciones, donde vivían algunas familias terriblemente pobres.
    Por lo tanto, el grupo decidió dirigirse allí, pensando que el número de familias llegaría a tres como máximo. Pero cuando treparon la cuesta de la colina, y se encontraron en medio de la desolada extensión -ya era cerca de medianoche-, el consternado grupo pudo ver a gran cantidad de personas alineadas a ambos lados de la calle.
    Se trataba de niños; más de treinta niños expectantes. Detrás de ellos no se veían chozas, sino filas y filas de destartaladas instalaciones precarias. Cuando detuvieron el coche en el que iban, los niños se acercaron corriendo, chillando de júbilo. Era evidente que habían estado toda la noche esperando pacientemente la llegada de Papá Noel. Alguien -nadie pudo recordar quién-, les había dicho que él llegaría, aunque nuestro Papá Noel había decidido hacerlo sólo algunos minutos antes.
    Todo el mundo quedó desconcertado, excepto el propio Papá Noel. El estaba sencillamente dominado por el pánico. Sabía que no tenía juguetes suficientes para tantos niños. Finalmente, sin querer decepcionarlos, decidió entregar los pocos juguetes que tenía a los mas pequeños. Cuando se terminaran, explicaría lo ocurrido a los más grandes.
    De manera que enseguida se encontró trepado sobre el capó de un vehículo, con treinta niños deslumbrantemente aseados y ataviados con sus mejores galas, alineados de menor a mayor, aguardando su turno. A medida que cada niño ansioso se aproximaba, Papá Noel revolvía dentro de su saco con el corazón cargado de temor, anhelando encontrar por lo menos un juguete más para entregar. Y, por algún milagro, encontró uno cada vez que metió la mano en el saco. Finalmente, cada niño recibió su juguete. Papá Noel miró en el interior de su saco, ahora desinflado. Estaba vacío, tan vacío como debería haber estado veinticuatro niños antes.
    Lleno de alivio, soltó un jovial "¡Jo, jo!" y se despidió de los niños. Pero cuando estaba a punto de montar en el coche (aparentemente, los renos tenían el día libre), oyó que uno de los niños exclamaba:
    -¡Papá Noel, Papá Noel, espera!
    Detrás de los matorrales, aparecieron dos niños pequeños, un niño y una niña. Habían estado durmiendo.
    El corazón de Papá Noel dio un vuelco. Esta vez estaba seguro de no tener más juguetes. El saco estaba vacío. Pero cuando los niños se acercaron sin aliento, él reunió coraje y volvió a meter la mano en el saco. Y, abracadabra, en él había más regalos.
    El grupo de amigos, que actualmente ya son adultos, todavía comentan el milagro de esa mañana de Navidad. Siguen sin encontrarle explicación; sólo pueden decir que aquello realmente sucedió. ¿Que cómo sé de la historia? Bueno; yo era el Papá Noel.
    RAYNIER MAHARAJ Toronto, Canadá
    Fin.