miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELICES FIESTAS



Érase una vez, hace mucho tiempo, una isla en la que había un pueblecito. En ese pueblecito vivía una familia muy pobre. Cuando estaba próxima la Navidad, ellos no sabían como celebrarla sin dinero.
Entonces el padre de la familia empezó a preguntarse cómo podía ganar dinero para pasar la noche de Navidad compartiendo un pavo al horno con su familia, disfrutando de la velada junto al fuego.

Cuento sobre el mejor regalo de Navidad

arbolito
Decidió que ganaría algo de dinero vendiendo árboles de Navidad. Así, al día siguiente se levantó muy temprano y se fue a la montaña a cortar algunos pinos.
Subió a la montaña, cortó cinco pinos y los cargó en su carroza para venderlos en el mercado. Cuando sólo quedaban dos días para Navidad, todavía nadie le había comprado ninguno de los pinos.
Finalmente, decidió que puesta que nadie le iba a comprar los abetos, se los regalaría a aquellas personas más pobres que su familia. La gente se mostró muy agradecida ante el regalo.
La noche de Navidad, cuando regresó a su casa, el hombre recibió una gran sorpresa. Encima de la mesa había un pavo y al lado un arbolito pequeño.
Su esposa le explicó que alguien muy bondadoso había dejado eso en su puerta.
Aquella noche el hombre supo que ese regalo tenía que haber sido concedido por la buena obra que él había hecho regalando los abetos que cortó en la montaña.
FIN
(Este cuento nos lo ha enviado Irene M. Avalos, Bolivia)

lunes, 15 de diciembre de 2014

FIN DE SEMANA DE ACTIVIDADES

Fin de semana cargado de actividades con el inicio del campeonato de Beisbol y con el Torneo de Navidad de Taekwondo...











domingo, 30 de noviembre de 2014

PASEO AL PICO LAS NIEVES

El Pico del Pozo de las Nieves es, con sus 1949 metros, el punto más elevado de la isla, además de su centro. Los siguientes en altitud y más cercanos son el emblemático Roque Nublo, a 1813 metros, coronado por una formación basáltica que sobresale unos 80 metros, y el Roque Bentayga, de 1412 metros. Estos dos roques fueron considerados lugares sagrados por los aborígenes canarios, donde dejaron muchísimas inscripciones, sitios ceremoniales y graneros.